Los agricultores no han parado en tiempos de COVID-19

En estos días en que la salud y la vida están en juego a causa de un nuevo coronavirus, denominado COVID-19, en Gualaceo los pequeños agricultores no han paralizado sus labores, a pesar de la difícil situación en la que se desarrolla esta actividad que por lo general involucra a familias enteras del sector rural.

En el sector de San José de Guazhalán, parroquia Mariano Moreno, del cantón Gualaceo, encontramos en medio de sus huertos de legumbres y hortalizas, de sus aves y cuyes, a don Luis Baca y Luis Fajardo. Ellos son vecinos y cuentan sus experiencias en medio de esta emergencia.

Don Luis Baca, en sus huertos siembra pepinillo, col, lechuga, pimiento en sus variedades, zanahoria, remolacha, brócoli, ajo, nabo, cebollín, albaca, apio.

Él, junto a su esposa, día a día trabajan en esta labor que permite que estos alimentos lleguen a los mercados de Gualaceo.

“Llegan personas del centro, pasan a ver los huertos y luego van llevando algunos productos”, expresa Don Luis.

Su preocupación es la falta de semillas y plántulas, lo que tenía se han terminado y en esta época es difícil conseguir, subraya.

El terreno en esta zona es productivo y el sector cuenta con agua de riego, lo que permite que la producción sea mejor. Se utilizan abono natural y sin fumigación.

Mientras Don Luis trabaja en los huertos, su esposa Elsa Muy, atiende en uno de los establos a las decenas de cuyes con los que cuenta. Junto a este espacio, en la parte posterior está el gallinero, maíz, trigo es el alimento de las aves que son para el consumo familiar.

Don Lucho, tiene más de 18 años seguidos trabajando en el campo. Anteriormente, emigró a los Estados Unidos donde estuvo 12 años. “Con mi esposa siempre hemos trabajado y luchado aquí. Pero el ingreso de productos de otros cantones como de Paute perjudica a los productores de este cantón”, manifiesta.

Don Luis Fajardo, otro agricultor de esta zona, recuerda que desde que era niño trabaja en las labores del campo y ha sido el sustento de su familia. Lleva más de 32 años en la agricultura. Él nació en este sector y quiere dejar este legado a sus nueve hijos, quienes le colaboran en el trabajo agrícola.

Junto a uno de sus hijos, recorre sus huertos. En una canasta van cosechando algunos productos, entre ellos col, zanahoria, coliflor y brócoli. Productos que los venderán bajo pedido.

“Hemos estado trabajando todos los días en medio de esta emergencia. A inicios de esta pandemia no podíamos salir a vender. Algunos productos se perdieron y luego de dos meses pudieron salir a veder en el mercado.

Lamentó que en el mercado Santiago de Gualaceo les den un puesto pequeño que avanza únicamente para dos gavetas en las que se lleva productos por el valor de 15 dólares. De este monto por la carrera cancelan 6 dólares ida y vuelta. Y al final del día cuentan en sus manos con 9 dólares, fruto de su esfuerzo.

En estas semanas hay días que no se vende en el mercado. Porque no hay buses ni taxis y la gente no sube. Sin embargo, dice, que en el centro de la ciudad se han abierto sin control varios locales de venta de legumbre y esto perjudica a los agricultores.

En este aspecto solicita a las autoridades mayor control y apoyo a los pequeños productores.

Llamado

La distribución y comercialización, la falta de semillas, es lo que más les preocupa a los productores en medio de la emergencia sanitaria por el COVID-19. (EP) (I)


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