LA SOBERANÍA ALIMENTARIA COMO FORMA DE SUSTENTO ANTE LA PANDEMIA


Los agro productores han sido uno de los pilares fundamentales para el sostenimiento de las ciudades. Cuenca. - El desabastecimiento de alimentos ha sido uno de los principales problemas que ha traído consigo la pandemia, los más afectados con esta situación son los habitantes de las grandes ciudades que se quedaron aislados sin acceso a alimentos provenientes del campo. Desde el inicio de esta administración, la Prefectura del Azuay ha seguido el camino hacia la soberanía alimentaria como alternativa sostenible ante el extractivismo que amenaza a los pueblos y a la naturaleza de manera irreversible. Carlos Pástor, coordinador del proyecto UshayÑan, considera que este es el momento para entender que los alimentos no provienen de los supermercados, sino empezar a reconocer el valor del campesino y su trabajo en la tierra, para esto es fundamental romper los procesos de intermediación, acercando a los consumidores con los agro productores, pagando precios justos; lo que genera condiciones positivas, de una parte se benefician con alimentación saludable y por el otra obtienen ingresos, la mejora en la calidad de vida es mutua. Además, sostiene que la lucha por el agua se debe priorizar y el estado debe garantizar un acceso equitativo al líquido vital, ya que hoy en día se puede evidenciar que grandes grupos industriales acaparan el uso del agua mientras que el pequeño productor recibe en menor cantidad, lo que genera un impacto negativo para sus condiciones de vida. La sociedad consumista y extractivista ha hecho ver a la chakra como un producto más de consumo y no como un sistema comunitario, provocando un mercantilismo, cuando antes el comercio era igualitario y los conocimientos se compartían. “Si no hubiese sido por los campesinos del país, definitivamente esta crisis hubiese arrasado con la sociedad” considera Gerónimo Yantalema, de la Prefectura del Azuay. Para él, el que el puente que ha tendido la Prefectura del Azuay entre el consumidor y el productor ha sido esencial, sostiene que lo óptimo sería mantenerlo mediante políticas públicas que garanticen la estabilidad del comercio justo, apoyando al sector rural, dejando de dar prioridad al sector industrial que afecta a la naturaleza. Otra de las dificultades que enfrenta el sector rural en este momento es la falta de semillas y plantas para ser cultivadas, por ello la Prefectura del Azuay tiene el objetivo de entregar tres millones de plántulas y semillas en los próximos tres meses lo que garantizará el abastecimiento de los ciudadanos. Lauro Sigcha Gerente de Agrokawsay, sostiene que para realizar cultivos no hay la necesidad de grandes parcelas, sino más bien la voluntad de hacerlo, ya que existe la opción de huertos verticales en casa que apoyan al autoabastecimiento de la población, también mencionó que se ha iniciado con la producción de abonos orgánicos para que los cultivos sean aún más garantizados, evitando el uso de agro tóxicos que dañan el medio ambiente. Hasta el momento se han repartido alrededor de un millón de plántulas que pronto estarán disponibles para realizar el trueque, que es otro de las formas de comercio que han vuelto de la mano del Prefecto Yaku Pérez y con el que se ha podido llegar hasta diferentes puntos del país. Volver al campo y ver en el agroproductor un sustento confiable de alimentación es primordial en este momento, sin embargo, la inversión en asesoramiento, acceso el agua, educación, son entre otros puntos la deuda histórica que han tenido los gobiernos de turno y que se debe empezar a retribuir.

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