EL CAJAS, PARAISO NATURAL



A tan solo 30 minutos de la ciudad de Cuenca, por la vía Cuenca-Molleturo-Puerto Inca-Guayaquil , se encuentra el parque Nacional el Cajas, que con sus 28544 hectáreas, cuya altura oscila entre los 3160 y 4450 metros, en una zona de la cordillera donde se forma extensas altiplanicies de gran belleza, donde se acumula agua en grandes cantidades. El Cajas, está lleno de cuerpos de agua, se han contado cerca de 165 lagunas con más de una hectárea de superficie y 621 con menos de una hectárea, son en total 786 cuerpos de agua. Seguramente los cóndores que visitan pueden apreciar su verdadera forma desde el aire, un tapete verde y dorado muy arrugado y donde cada valle guarda lagunitas conectadas por pequeños arroyos.


Debido a la gran cantidad de lagunas, la presencia de aves migratorias y la importancia que tiene para la captación, almacenamiento y provisión de agua para las poblaciones cercanas, fue reconocida como sitio Ramsar o Humedal de importancia Internacional. Administrado desde el 2002 por el Municipio de Cuenca, en el 2014 la UNESCO lo declaro como “Reserva de Biosfera Macizo del Cajas”.


El Cajas es un paso natural entre la sierra y la costa, ya era utilizada por los cañarís que habitaban la zona antes de la invasión incaica y española. Los Incas construyeron un camino, del que hoy se puede recorrer un pequeño tramo, que conectaba Cuenca con la Costa. En la era republicana, este camino se reactivó y se conoció como el camino de García Moreno. Existen varias versiones sobre su nombre; una dice que viene del kichwa Kahas que significa cerro o cordillera, otras la relacionan con valles llenos de pequeñas lagunas y estanques “encajonados” en la montaña. En cualquier caso el macizo y el Parque Nacional son parte de la tradición cultural, que se manifiesta por ejemplo, a través de numerosas leyendas inspiradas en el paisaje misteriosa del área. Datos estadísticos, que valen la pena mencionarlos, para dar a conocer la importancia de este sitio.


ANTES DEL AMANECER


En el amanecer del día lunes 22 de febrero del año en curso, decidí visitar este precioso lugar; una mañana fría, lluviosa, con un poco de dudas emprendí esta aventura, que me llevo hasta el sector de Icto-Cruz, en la cumbre misma hasta donde se asciende en carro rumbo a la costa. Al lado derecho un pequeño parqueadero, muy visible cuando está despejada la zona, permite que dejemos el carro, para a continuación deleitarnos con la grandeza y hermosura que nos permite admirar desde este balcón natural a 4167 metros sobre el nivel del mar, una parte de este majestuoso Parque Natural, reserva ecológica muy visitada y fotografiada por una gran cantidad de viajeros que utilizan esta carretera, ya sea para dirigirse a la costa o de regreso a Cuenca.


La presencia de turistas extranjeros es muy notoria, pues una de las alternativas de las agencias de viajes locales, es la visita a estos fantásticos lugares. El frio, el viento se hacen sentir, en tanto que la niebla nos impide contemplar totalmente esta vasta zona, muy bien conservada por la administración municipal. Una serie de senderos, invita hacer algunos recorridos por sus alrededores, sentarnos un momento sobre algunas rocas, al ser un día un poco lluvioso, el musgo se encuentra húmedo. Grandes pajonales, muchas lagunas, y el trazado como serpiente de la carretera que cruza este parque natural son los aditamentos que nos distraen, en medio de un frio que nos hace pensar mucho en continuar adentrándonos. No hay palabras que puedan describir esa sensación de soledad absoluta, en medio de un gigante macizo montañoso; pero esa era la idea, un encuentro con mi yo interior, una terapia que reconforta mi vida y alimenta mi espíritu.


Luego de una hora y media de recorrido, con una temperatura muy baja (en una zona en donde oscila ente -2 grados a 18 grados), regresamos a la estación satelital de Biodiversidad, ubicada en los alrededores de la Lagua Toreadora, un espacio de eco-turismo, ideal para pasar una mañana, o una tarde, o un día completo recorriendo sus alrededores. De fácil acceso, con senderos bien demarcados; caminar los casi 2,2 kilómetros que posee el contorno de esta Laguna, es fascinante y extraordinario, lo puede hacer solo, en familia o amigos y de verdad, valorara su vida y absolutamente todo lo que nos rodea. Su fácil accesibilidad, aire puro, paisajes encantadores, lugares donde saborear una deliciosa trucha, hacen a este sector ideal para su próxima excursión.


Para los que les gusta aventurarse y adentrarse aún más, encontrara un guía experimentado que lo llevara por diferentes zonas, otras lagunas donde podrá pescar, si desea acampar, estos espacios se prestan para este tipo de excursiones. Por su puesto que debemos tener muchísimo cuidado, sobre todo con el clima que es muy variable; ropa adecuada, impermeable, gorra, bufanda, guantes, una buena casaca, botas de caucho, en caso de humedad, le permitirán distraerse y disfrutar de una aventura diferente


Fotos y texto: Fabián Vera .


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